Las vacaciones de verano son ideales para disfrutar de la playa y la alberca, pero también representan una temporada complicada para el cabello. La exposición constante al sol, el agua salada, el cloro y la humedad puede eliminar parte de sus aceites naturales, provocar resequedad y hacer que pierda suavidad y brillo.


El daño puede notarse con mayor intensidad en el cabello teñido, decolorado, rizado o sometido frecuentemente a planchas y secadoras. Sin embargo, no es necesario renunciar a nadar: algunas medidas antes, durante y después de entrar al agua pueden ayudar a mantenerlo saludable.


Mójalo antes de entrar al mar


Uno de los consejos más sencillos es humedecer el cabello con agua limpia antes de meterse al mar o a la alberca. Al encontrarse previamente mojado, puede absorber una menor cantidad de agua salada o clorada.


Después, puede aplicarse una pequeña cantidad de acondicionador sin enjuague o algún producto protector, especialmente de medios a puntas. Esto crea una barrera que ayuda a evitar que el cabello quede demasiado áspero.


No dejes que la sal se seque en tu pelo


Aunque dejar secar el cabello al aire parece una buena idea, hacerlo después de nadar puede provocar que la sal permanezca durante horas sobre la fibra capilar.


Lo recomendable es enjuagarlo con agua dulce tan pronto como sea posible. La Academia Americana de Dermatología también aconseja retirar el agua de la alberca después de nadar, ya que el cloro y otros minerales pueden acumularse en el cabello e incluso alterar el tono de las melenas claras o decoloradas.


Protégelo del sol


Los rayos solares no solo afectan la piel. La exposición prolongada puede resecar el pelo, debilitarlo y desvanecer más rápidamente los tintes.


Usar sombrero, gorra, paliacate o sombrilla es una de las formas más efectivas de proteger tanto el cabello como el cuero cabelludo. También existen acondicionadores sin enjuague y productos capilares con protección ultravioleta.


En personas con cabello fino, escaso o con la raya muy marcada, también es importante proteger el cuero cabelludo con sombrero o protector solar de amplio espectro, resistente al agua y con FPS 30 o superior.


Evita peinados demasiado apretados


Las trenzas, coletas y chongos pueden ser cómodos para la playa, pero llevarlos demasiado ajustados durante muchas horas puede generar tensión y favorecer el quiebre.


Lo mejor es elegir trenzas sueltas, coletas bajas o recoger el pelo con ligas suaves que no tengan piezas metálicas. Además, conviene desenredarlo con cuidado, comenzando por las puntas y avanzando poco a poco hacia la raíz.


Reduce el uso de plancha y secadora


Durante las vacaciones, el cabello ya enfrenta suficiente exposición al calor y al sol. Agregar diariamente planchas, tenazas o secadoras a temperatura elevada puede aumentar la resequedad y el quiebre.


Se recomienda permitir que se seque naturalmente cuando sea posible, retirar el exceso de agua sin frotarlo y utilizar una toalla de microfibra o una camiseta de algodón. Si se usarán herramientas térmicas, debe aplicarse previamente un protector de calor.


Aplica una mascarilla hidratante


Después de varios días de playa o alberca, una mascarilla hidratante puede ayudar a devolver suavidad y mejorar la apariencia del cabello.


Puede utilizarse una o dos veces por semana, concentrándola en medios y puntas. Si el cuero cabelludo es graso, conviene evitar colocar productos pesados directamente sobre la raíz.


Cuidado especial para cabello teñido


El sol, la sal y el cloro pueden acelerar la pérdida del color. En cabellos rubios o decolorados, algunos minerales presentes en el agua de las albercas pueden producir reflejos verdosos.


Para reducir este riesgo, se recomienda mojarlo antes de nadar, utilizar gorro de natación cuando sea posible y lavarlo inmediatamente después. La Academia Americana de Dermatología señala que el cloro puede interactuar con el cobre presente en el agua y favorecer que este se adhiera al cabello.


El kit básico para llevar a la playa


Para cuidar el cabello durante las vacaciones no es necesario cargar demasiados productos. Basta con llevar un cepillo o peine de dientes anchos, acondicionador sin enjuague, una liga suave, sombrero, champú gentil y una mascarilla hidratante.


La clave está en prevenir: mojar el cabello antes de entrar al agua, enjuagarlo al salir, protegerlo del sol y evitar someterlo a más calor del necesario. Así será posible disfrutar del mar y la alberca sin regresar de vacaciones con una melena seca, opaca y difícil de manejar.

By Daniel Wege

Consultor HAZOP Especializado em IA | 20+ Anos Transformando Riscos em Resultados | Experiência Global: PETROBRAS, SAIPEM e WALMART