El verano es una de las épocas más desafiantes para la salud del cabello. La exposición prolongada al sol, el agua de mar, el cloro de las piletas y las altas temperaturas no solo afectan la estética del cabello, sino también el equilibrio del cuero cabelludo, una zona clave que muchas veces se descuida.
Desde la medicina capilar advierten que no es lo mismo cuidar el cuero cabelludo que la fibra capilar, y que ambos requieren estrategias diferentes para prevenir daño, inflamación y caída.
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Cuero cabelludo y fibra capilar: dos cuidados distintos
“El cuero cabelludo difiere mucho de la fibra capilar, y eso es algo fundamental a tener en cuenta”, explica la médica especialista en medicina capilar y estética, Celeste Gaitán (MP 14.657).
Mientras el cuero cabelludo es piel -con folículos, glándulas y vascularización-, la fibra capilar es la estructura del cabello que ya creció y no se regenera. Por eso, las recomendaciones cambian según la zona que se quiera proteger.
Protección solar: clave para el cuero cabelludo
Durante el verano, el cuero cabelludo queda muchas veces expuesto de forma directa a la radiación ultravioleta, especialmente en personas con raya marcada, cabello fino o poco volumen.
“En la medida de lo posible, es importante utilizar protector solar específico para cuero cabelludo y evitar la exposición directa a la radiación”, señala la especialista.
Además, recomienda complementar siempre con protección física: gorros, sombreros o pañuelos, que actúan como una barrera fundamental frente al sol.
La radiación solar directa puede generar inflamación, descamación, irritación y favorecer la caída del cabello, sobre todo en personas predispuestas.
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Cómo cuidar la fibra capilar del sol y el calor
En cuanto al cuidado del largo del cabello, el foco está puesto en proteger la fibra capilar del daño ambiental y térmico.
“Se pueden utilizar serums que generan una especie de película protectora, como los que contienen aceite de argán, que ayudan a repeler el daño externo”, explica Gaitán.
También aclara que muchos productos que se usan habitualmente como protectores térmicos -antes de planchas, secadores o rizadores- funcionan también como protectores solares, ya que protegen contra los rayos ultravioleta.
“Los protectores térmicos sirven tanto para el calor como para la radiación UV, por eso son una excelente opción para el verano”, agrega.
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¿Es necesario usar todos los productos?
Lo ideal es contar con protección tanto para el cuero cabelludo como para la fibra capilar, pero no siempre es posible.
“Si no se tienen ambos productos, se puede optar por uno solo para la fibra capilar -protector térmico o solar- y reforzar el cuidado con protección física como gorros o pañuelos”, recomienda.
Lo importante es no dejar el cabello completamente desprotegido, especialmente durante exposiciones prolongadas al sol.
Prevenir hoy para no tratar mañana
El cuidado capilar en verano no es solo una cuestión estética. Mantener un cuero cabelludo sano y una fibra protegida ayuda a prevenir problemas frecuentes como caída estacional, quiebre, resequedad extrema y pérdida de brillo.
Adoptar una rutina simple pero constante durante los meses de calor puede marcar una gran diferencia en la salud del cabello a largo plazo.


